«Algunos mayores se han muerto esperando»

EL LABERINTO DE LAS AYUDAS

 

«Algunos mayores se han muerto esperando»

EL LABERINTO DE LAS AYUDAS

 

El cuaderno de bitácora de la recuperación de Lorca también lo escribe la gente que aún está pendiente de cobrar ayudas. Prestaciones que la Comisión Mixta ha aprobado durante este tiempo (más de 16.000 expedientes, a día de hoy) para sufragar el alquiler de los vecinos que se quedaron sin techo mientras volvían a sus casas. Algunos llevan cinco años fuera de sus hogares (incluso fuera de Lorca, en municipios como Águilas o Puerto Lumbreras), pero además soportando unos retrasos en los pagos de diferentes ayudas por diversos conceptos que, en algunos casos, han obligado a los afectados a pedir auxilio a los familiares, cuando no un préstamo al banco. De hecho, ha sido la Mesa Solidaria, la caja fuerte de la solidaridad de toda España con los lorquinos, la que ha venido a paliar esas dilaciones. Y eso que el dinero, en principio, estaba destinado a aquellas familias que no cumplían los requisitos de los reales decretos de ayuda, así como a otras necesidades que no quedaban cubiertas por las subvenciones, como el pago de servicios básicos de suministro (facturas de luz y agua), la reposición de enseres, la reparación de viviendas y ayudas económicas para prótesis, entre otras cuestiones. En total, más de seis millones de euros han salido de esa Mesa. Cinco años después, solo quedan alrededor de 10.000 euros, según las cifras aportadas en abril por la edil de Servicios Sociales, Fátima Mínguez. Las telarañas van ganando terreno.

millones recaudados por la mesa solidaria

Cada caso es particular, pero muchos se parecen al de Juani, vecina de La Viña, que no pudo recibir las llaves de su nueva vivienda y recuperar un hogar para su familia porque, precisamente, se negó a firmar préstamo alguno cuando las ayudas para completar el importe del piso seguían sin llegar. Como ella, en el mismo edificio, se quedaron otras 20 familias: «En el Ayuntamiento me dijeron que pidiera un crédito, o que me dejaran el dinero mis familiares hasta que llegaran las ayudas. Me parece vergonzoso que el Ayuntamiento presione a los vecinos en vez de presionar a la Comunidad Autónoma, que es la responsable de que llegue ese dinero».

Efectivamente, la Comunidad es la encargada, a través de la Comisión Mixta (que no se reúne desde octubre de 2015 y donde el Ayuntamiento de Lorca solo está presente como invitado), de abonar esas ayudas cuando el expediente está aprobado. El propio Gobierno regional admite los retrasos, aunque la autocrítica brilla por su ausencia: «Cada caso particular tiene su propia problemática», se excusa la Administración regional. «En algunos de esos casos se debe subsanar la aportación de documentación por parte del interesado. Problemáticas como el cambio de algún dato que no se comunica, como los datos bancarios, también generan retrasos; y hay solicitantes de la ayuda al alquiler que, al pedir una prórroga de la misma, abren un proceso distinto y eso también puede conllevar esas molestias, esos errores administrativos en la tramitación», se justifica el Gobierno de la Región, que también achaca estas demoras a la «dilación de la aprobación del presupuesto regional, que también ha influido en el pago de las ayudas». Sí, poca autocrítica. Es incluso entendible que respuestas de este tipo sirvan de caldo de cultivo al desánimo, cuando no a la irritación, de buena parte de los afectados. Mientras tanto, apunta Lario, «algunos de nuestros mayores se han muerto esperando».

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solicitudes resueltas

de las 16.099 solicitudes de ayuda de alquiler, rehabilitación y reconstrucción de viviendas y comercios con seguro presentadas a la Comisión Mixta

El Monasterio de Santa Ana y Magdalena de Clarisas (izquierda) y la iglesia de Santiago, destrozados tras los terremotos del 11 de mayo de 2011, y ahora ya reconstruidos y rehabilitados, gracias a las ayudas para la recuperación del patrimonio religioso y cultural de Lorca. (Fotos: Tere Martínez, Antonio Gil y David Giner)

Las respuestas de los responsables políticos, de una y otra administración, de uno y otro signo político, tampoco aportan un horizonte diáfano para una de las situaciones más vergonzantes que, a día de hoy, aún pueden contemplarse en una caminata por Lorca. La ciudad sigue levantándose de forma heroica de uno de los golpes más duros de su historia, y eso puede justificar ciertos inconvenientes en el proceso de recuperación. No pocas desazones. Pero es muy difícil, incluso deshilando toda una maraña de explicaciones oficiosas y oficiales, comprender cómo hoy, cinco años después, todavía hay 13 familias viviendo en los barracones de supervivencia que Cruz Roja habilitó muy cerca del barrio de San Fernando, que tuvo que ser derribado por completo debido a los graves daños estructurales que sufrieron todos los edificios. Cinco años, con sus respectivos veranos e inviernos, bajo una capa doble de chapa metálica rellena con gomaespuma. Lo más parecido a un congelador en enero, a un horno en verano, a una ratonera sin salida con cada amanecer: «Yo cojo la silla y me siento aquí fuera. Dentro ya no puedo estar. Mi marido ha enfermado aquí», reconoce una vecina que se niega hasta en ocho ocasiones a dar su nombre.

– ¿A qué tiene miedo?

– A las posibles represalias del ayuntamiento.

Es la misma vecina que ya ha perdido la esperanza de habitar una casa en condiciones, como la que el terremoto se llevó por delante. «Creo que me moriré y no lo veré», se lamenta. Tere, por su parte, que vive en los barracones «buenos, en los de detrás», y que no tiene miedo ni a cámaras ni a venganzas, asegura en una charla animada con el kioskero de San Fernando de toda la vida, Pedro, que está «de maravilla» en su vivienda de pladur. Antes la infravivienda que pagar 80 euros de comunidad frente a los 30 que pagaba cuando la tierra decidió sacudirse. Según su propia predicción, algo que volverá a pasar «antes pronto que tarde». Y esto lo dijo antes del terremoto de la semana pasada, que vino a cumplir su premonición.

Los casos son muy diferentes. Incluso hay alguna que otra familia que vivía de ‘okupa’ en San Fernando y ahora está más que encantada con esta caseta prefabricada. Además, el Ayuntamiento paga luz y agua, aunque luego ese dinero «lo empleen en otras cosas y acaben enganchándose a la luz de la calle», critican fuentes municipales, que reiteran que la oferta para pagarles el alquiler en cuanto encuentren una vivienda «sigue en pie». También sigue en pie, mientras tanto, una imagen penosa y tercermundista en la que reclaman su parte de protagonismo ratas, cucarachas y culebras, la fauna común de esta especie de campamento donde una desangelada cancha de baloncesto hace de aparcamiento de coches y de patio de unos niños que prácticamente no han conocido otra manera de vivir.

kilómetros de carreteras rehabilitados

millones invertidos en la rehabilitación de hospitales y centros de salud

Según reconocen abiertamente, las autoridades municipales no tienen una salida para esta situación aberrante después de cinco años. Es tan crudo como la dura realidad. El origen de este problema, verdaderamente enquistado en la sociedad lorquina tras los terremotos, viene de la total demolición de San Fernando, el barrio más afectado por los seísmos junto a La Viña. Y también el que más ha tardado en levantarse porque ha sido «muy complicado poner de acuerdo a los vecinos», alega el Ayuntamiento, cuyo equipo de Gobierno tiene claro que esta es una situación «que hay que solucionar». Sin embargo, las fuentes municipales consultadas tampoco saben muy bien cómo hacerlo e insisten en la oferta para pagar un alquiler que los vecinos prácticamente hacinados en los barracones, a su vez, insisten en rechazar. La pescadilla que se muerde la cola. Los gobernantes tampoco se plantean, «bajo ningún concepto», llegar al extremo de sacar de allí a los vecinos «a la fuerza», aunque reconocen que, «seguramente podríamos haber hecho más… y también menos». Tanto a la hora de solucionar este problema como a la hora de ponerse del lado de los vecinos para solventar, por ejemplo, los retrasos en el pago de las ayudas. «Pero los recursos son los que son», argumentan.

No es el mismo eslogan que los políticos de uno y otro color empleaban unos días después del terremoto, aún con el polvo en el aire, los cadáveres calientes y la campaña para las elecciones municipales y autonómicas en plena ebullición. Y las generales a la vuelta de la esquina. Se llegaron a prometer 1.600 millones para la reconstrucción, después se rebajó la cuantía en 450 millones, y de momento solo han llegado mil. Y casi 500 los ha pagado el Consorcio de Compensación de Seguros. Ya lo dijo el alcalde, Francisco Jódar, hace justo un año: «La ciudad se está levantando gracias al esfuerzo y al empuje de los lorquinos». Ellos son los auténticos héroes, los verdaderos artífices del ‘milagro’ de Lorca. Los únicos capaces de cerrar unas heridas que, cinco años después, aún siguen sangrando.

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